Estas son las enfermedades más comunes del sistema digestivo

Estas son las enfermedades más comunes del sistema digestivo

Los hábitos de alimentación constituyen un importante factor de influencia en el desarrollo de enfermedades. No obstante, si hablamos de las enfermedades del sistema digestivo, el impacto de nuestra dieta es quizá más directo. A pesar de ello, no constituye la única variable que determine la aparición de incidencias y la genética se erige como otro de los grandes agentes involucrados.

Como ocurre con las enfermedades del sistema nervioso o de cualquier otro, cada desorden va sujeto a un cuadro clínico y una sintomatología determinada. Además, sus tasas de incidencia son variables y, en ocasiones, experimentan cambios en función del sexo o la edad. A continuación, repasamos seis de las enfermedades más habituales en el sistema digestivo. ¡Toma nota!

Enfermedades localizadas en el esófago

El reflujo gastroesofágico puede afectar al esófago cuando presenta algún tipo de anomalía y, a largo plazo, puede derivar en la enfermedad por reflujo gastroesofágico o ERGE. Su manifestación incluye una sintomatología variable, aunque los indicios más comunes son la pirosis (sensación de ardor y acidez en el pecho o el estómago), o la presencia de un sabor ácido o agrio en la garganta. Además, puede ir acompañado de otras complicaciones como la faringitis crónica, sensación de dolor al tragar o incluso neumonía.

Según una investigación llevada a cabo por Dent et al. hacia el año 2005 (Epidemiology of Gastro-Oesophageal Reflux Disease: A Systematic Review), la tasa de incidencia de esta afección se sitúa entre un 10% y un 20% en el mundo occcidental.

Enfermedades localizadas en el estómago

La úlcera péptica se manifiesta en aproximadamente un 10% de la población del continente europeo. Se trata de una lesión que se localiza en la mucosa, la capa más superficial que cubre el tubo digestivo. Su denominación puede variar dependiendo de la zona en que se produzca, por ejemplo, en el estómago, recibe el nombre de úlcera gástrica.

Aunque pueden derivar en una sintomatología común en muchos casos, la úlcera péptica no debe confundirse con la gastritis (una variedad de enfermedades que se generan con una inflamación del revestimiento estomacal).

Enfermedades localizadas en el intestino delgado

La enfermedad de Crohn tiene una tasa de incidencia especialmente llamativa entre la población joven. Se contabiliza en un 25% en el grupo de la población que se sitúa entre los 15 y 30 años de edad.

Su origen se encuentra en una inflamación crónica del tubo digestivo. La sintomatología asociada incluye anemia, fiebre, diarrea, pérdida de peso, dolor abdominal o molestias en el ano. En España, se detectan 116,5 casos nuevos por cada 100.000 habitantes cada año.

Enfermedades localizadas en el intestino grueso

El cáncer colorrectal es el segundo más letal (aunque, con una detección temprana, más del 90% de los casos diagnosticados se curan) y el que tiene mayor tasa de incidencia en nuestro país. Cada año, se diagnostican 41.441 nuevos casos. Su distribución por sexos muestra que los hombres son más proclives a desarrollarlo (en la actualidad lo sufre 1 de cada 20 hombres y 1 de cada 30 mujeres).

Enfermedades localizadas en el hígado

La enfermedad de Wilson responde a patrones genéticos y su transmisión se da a partir de la herencia autosómica recesiva que afecta directamente al hígado. Uno de sus síntomas más característicos es la acumulación de cobre en el organismo (especialmente en hígado y en el cerebro), llegando a ser en muchos casos tóxico. Una de sus consecuencias más graves es la discapacidad intelectual aunque, afortunadamente, su reducida tasa de incidencia la convierte en una afección poco habitual. Suele situarse, de media, en unos 30 casos por cada millón de habitantes.

Enfermedades localizadas en el páncreas y vías biliares

El carcinoma ductal de páncreas es difícilmente detectable y, en consecuencia, su diagnóstico suele llegar demasiado tarde en el 80% de los casos. En la actualidad, se estima que el CP constituye el 95% de los tumores malignos que se originan en el páncreas y, además, es la cuarta tipología más letal en los países desarrollados.