Europa sur hoy

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1La distinción tradicional entre emigración de ultramar, migración interna e inmigración desde el extranjero ha sido durante mucho tiempo el principal criterio de organización de la investigación sobre las migraciones. Visto desde la perspectiva de la historia política, puede ser útil separar estos fenómenos. Sin embargo, entre los estudiosos de las ciencias sociales está creciendo la opinión de que las diferentes perspectivas tienen que ir juntas. Esta distinción se basa exclusivamente en la noción de fronteras estatales, y si se analiza empíricamente no parece sostenerse: las sociedades no son entidades homogéneas dentro de un límite determinado por las fronteras nacionales, del mismo modo que las trayectorias migratorias que cruzan las fronteras no son diferentes de las que se producen dentro de un territorio nacional. Por lo tanto, es lógico que incluso las migraciones internacionales tengan un origen local, exactamente igual que las migraciones que se producen dentro de un país (Feldman, 2003).
2Si se adopta la perspectiva de la historia social y económica, la superficie geográfica compacta del Estado se desmenuza en una multitud heterogénea de configuraciones sociales, compuesta por contactos y relaciones, redes familiares, contextos y espacios reales, instituciones formales e informales, prácticas y repertorios sociales.

Europa sur hoy del momento

Decir que el progreso democrático en el sur de Europa ha seguido una trayectoria fluctuante es quedarse corto. Desde mediados del siglo XX, la región ha sido testigo de una variedad de regímenes que incluyen dictaduras brutales, gobiernos militares y florecientes democracias pluralistas multipartidistas. Durante la década de 1970, desde España y Portugal hasta Grecia y Turquía, en toda la región los regímenes militares-autoritarios parecieron agotarse. Se produjo un importante auge de la política democrática, en el que la vieja guardia retrocedió y nuevos actores con agendas más cosmopolitas tomaron el poder. Durante esta época se implantaron diversas formas de gobierno democrático, la mayoría de las veces como parte del proceso de adhesión a la Unión Europea.
Sin embargo, desde la prolongada recesión de 2008, la marea democrática parece haberse invertido. A medida que Europa comenzó a experimentar una grave crisis económica, sus repercusiones se hicieron sentir de forma aguda también en el sur de Europa. Estos nuevos retos políticos y socioeconómicos son agotadores incluso para los regímenes democráticos de bienestar más consolidados. El aumento del desempleo y el subempleo, el creciente desencanto con la política convencional y el creciente éxito electoral de los partidos antisistémicos y antiinmigrantes son señales preocupantes que mantienen ocupados a los politólogos.

Europa sur hoy en línea

El sur de Europa se centra en las tres penínsulas situadas en el extremo sur del continente europeo. Se trata de la Península Ibérica, la Península Italiana y la Península de los Balcanes. Estas tres penínsulas están separadas del resto de Europa por imponentes cadenas montañosas. La ubicación de estas penínsulas en el corazón del mar Mediterráneo, así como sus relieves montañosos, les proporcionan tipos de climas muy diferentes (principalmente el mediterráneo subtropical) del resto del continente. Así, el viento cálido del Siroco que se origina en el corazón del Sahara sopla sobre Italia, subiendo hasta el interior del arco alpino (valle del Po). Los Alpes impiden que el Siroco se extienda al resto de Europa. Y, a la inversa, los Alpes y los Pirineos protegen a las penínsulas italiana e ibérica de las lluvias y los vientos helados procedentes del sur de Francia, como el Mistral y el Tramontano. Cuando el Mistral y la Tramontana soplan, provocan un fenómeno de “afloramiento” en la costa francesa. Empujan las aguas superficiales hacia el mar y traen aguas más profundas y frías hacia la costa. Por ello, la temperatura de las aguas de las costas francesas es muy fresca incluso en verano, y no es representativa del resto del Mediterráneo[8][9][10].

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La región del sur de Europa presenta una fascinante mezcla de culturas. Las similitudes geográficas y climáticas influyen en la cultura de la región y, en particular, en el modo en que sus habitantes se comunican y hacen negocios. Los países de esta región tienen muchos aspectos comunes en lo que se refiere a la comunicación y la etiqueta comercial adecuada.
Comprender la importancia de desarrollar relaciones personales con los interlocutores comerciales, contactar con las personas adecuadas dentro de la empresa y mantener fuertes lazos con los socios comerciales son ingredientes que se consideran esenciales para el éxito del entorno empresarial. Por tanto, ser digno de confianza, respetuoso y leal facilitará sin duda las operaciones comerciales. La gente suele ser cálida y estar abierta a tratar con extranjeros en los negocios.
La cultura de esta región está orientada a la familia, la gente disfruta de las actividades de ocio y tiene un gran respeto por las tradiciones. Las empresas suelen tener una estructura tradicional y jerárquica, por lo que las redes personales pueden ayudar a abrir puertas y fomentar las conexiones con las personas adecuadas.