Camino de santiago a caballo

Camino de santiago a caballo

Montar a caballo como un cowboy (más o menos)

Viajar con un burro es bastante común y (nos dicen) no es tan complicado. Aunque tampoco es tan sencillo (por ejemplo, se aconseja no intentar el norte porque atraviesa grandes ciudades y requiere cruzar en ferry).
3. Los burros son muy fáciles de “manejar”. Mi hijo de 10 años fue capaz de guiar a un burro en medio de una tormenta, el día que fuimos a ver a un granjero para familiarizarnos con estas bestias. Habría sido imposible (o peligroso) con un caballo, que es mucho más potente y nervioso.
Los británicos tienden a ridiculizar a los burros y/o a sus dueños. Hay un popular libro inglés en el que el autor habla de sus (des)aventuras con un burro, en el que se describe a la bestia como un animal terco y poco cooperativo, con el tipo de humor que se puede imaginar.
Como he dicho, he visto un burro hasta la fecha y he oído hablar de un par más, así que factible es. Al igual que hay quienes pasean con sus perros, pero dudo que sea un “paseo por el parque” cuando se trata de cuidar al burro. ¿De dónde va a comer su hierba? Ciertamente en España muchos albergues no tienen ni un trozo de hierba que ofrecer, para comer o pasar la noche. Estaré encantado de leer tu aventura.

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Hace más de 1000 años que se recorre el Camino de Santiago. Pero durante la mayor parte de esos 1000 años, la parte de caminar era necesaria. Los peregrinos que no podían permitirse un caballo, iban a pie desde la puerta de su casa hasta el santuario de Santiago en Galicia (tradicionalmente, el Camino se realizaba desde el lugar donde se vivía hasta Santiago de Compostela).
Evidentemente, ya no nos limitamos a andar a pie, pero la tradición se ha mantenido, y la gran mayoría de los “peregrinos” del Camino hacen ahora el recorrido a pie. En 2016, más de 250.000 personas obtuvieron su certificado de Compostela, y el 92% de ellas eran caminantes.
Lo más importante. Caminar significa que probablemente te tropezarás con Palas de Rei, Samos y O Cebreiro hacia el atardecer (probablemente cansado hasta los huesos y con unas ampollas realmente épicas). Si va en bicicleta, puede acelerar las cosas y llegar a su destino nocturno con tiempo suficiente para relajarse. Date una ducha de vapor (antes de que se acabe el agua caliente del albergue) y echa una cabezada. O mejor aún, búscate un café en la plaza principal, pide un vino tinto y espera a que entren los peregrinos.

Día del arco iris en mooncottage

En abril de 2002, mi hermana Susie y yo partimos de la catedral de Canterbury para recaudar fondos con fines benéficos recorriendo con nuestras Appaloosas las rutas medievales de peregrinación a través de Francia y España, conocidas como el Camino de Santiago. Cuando compré mi Leo con manchas de leopardo en 1999, era un exitoso caballo de exhibición y estoy seguro de que un viaje a España no era lo que tenía en mente. El Apollo de Susie, comprado en el 2000 específicamente para el viaje, era un cruce de irlandés y apaloosa de historia desconocida con suficientes manchas fuertes como para provocar una migraña. Muchos de nuestros patrocinadores esperaron sabiamente a ver si lo hacíamos antes de contribuir, y nuestro herrero, por ejemplo, no creía que lo hiciéramos. Y con razón. Leo tenía los pies planos con las paredes de los cascos delgadas, bastante inadecuadas para montar a larga distancia, y Apolo resultó tener tal fobia al herrador que tuvo que ser sedado.
Pero lo conseguimos. Tardamos algo más de cuatro meses en recorrer las 1.700 millas que separan Canterbury de nuestro destino, Santiago de Compostela, en Galicia, y los caballos gastaron tantos juegos de herraduras que Apolo se despreocupó de los herreros. Elegimos esta ruta porque Susie, que estaba muy involucrada con su iglesia local, quería hacer una verdadera peregrinación, y en mi caso una dosis de cáncer (que ya ha pasado hace once años) concentró mi mente en hacer realidad el sueño de hacer un viaje de larga distancia.

Carreras de caballos de la comarca

Por muchas razones, el Camino de Santiago de Compostela es un caso especial en el contexto del patrimonio español. Se trata de un camino histórico que se compone en parte de antiguas rutas utilizadas en épocas anteriores (principalmente prerromanas y romanas) y que ha permanecido en uso durante más de 1200 años, naturalmente con periodos de esplendor y decadencia. Hoy en día vuelve a ser un hito cultural y religioso que ejerce su influencia en gran parte del norte de España, uniéndolo al resto del continente europeo. El Camino de Santiago es una amplia red de antiguas rutas de peregrinación que se extienden por toda Europa y que confluyen en la tumba de Santiago de Compostela, en el noroeste de España.
Llevamos varios años ofreciendo viajes por estas rutas a pie y en bicicleta, pero por fin tenemos también la oportunidad de llevarle por algunas de estas antiguas rutas a caballo. El Camino de Santiago existe desde hace más de mil años. Fue una de las peregrinaciones cristianas más importantes de la época medieval, junto con Roma y Jerusalén, y una ruta de peregrinación en la que se podía obtener la indulgencia plenaria. La leyenda cuenta que los restos de Santiago fueron transportados en barco desde Jerusalén hasta el norte de España, donde fue enterrado en el lugar que hoy ocupa la ciudad de Santiago de Compostela. Uno de los mayores méritos de la ruta jacobea a lo largo de los tiempos fue haber servido como lugar de encuentro y diálogo entre europeos, lo que ha llevado a algunos a denominar esta ruta como una verdadera “vía europea”.