Bulto en el higado

Bulto en el higado

¿debo preocuparme por las lesiones hepáticas?

Relativamente comunes en el hígado, las masas o lesiones hepáticas benignas (no cancerosas) pueden detectarse incidentalmente en estudios de imagen, pruebas de función hepática anormales o durante la investigación del dolor abdominal.
Es útil comparar el tamaño de la lesión con estudios de imagen anteriores (si existen), para determinar si la masa está creciendo. Las imágenes de seguimiento son importantes para asegurarse de que la lesión no está creciendo.
Si el diagnóstico no está claro, a menudo se realiza una biopsia de hígado para examinar una porción de la masa hepática bajo el microscopio. Este procedimiento ambulatorio permite al patólogo hepático determinar el diagnóstico del tejido o si hay células cancerosas.
Hemangiomas: se debe tener precaución al solicitar una biopsia hepática si se sospecha que el diagnóstico es hemangioma, debido al riesgo de hemorragia en el lugar de la biopsia, especialmente si la lesión está en el borde del hígado.
En el caso de los adenomas hepáticos, suele recomendarse la extirpación quirúrgica debido al importante riesgo de rotura espontánea con hemorragia intraperitoneal y al riesgo de transformación maligna en un carcinoma hepatocelular (CHC) bien diferenciado.

Localización del bulto de cáncer de hígado

Los tumores hepáticos benignos (no cancerosos) son comunes. No se extienden a otras zonas del cuerpo y no suelen suponer un riesgo grave para la salud. De hecho, en la mayoría de los casos, los tumores hepáticos benignos no se diagnostican porque no causan síntomas. Cuando se detectan, suele ser porque la persona se ha sometido a pruebas médicas de imagen, como una ecografía, un TAC o una resonancia magnética, por otra afección.
Los hemangiomas, la forma más común de tumores hepáticos benignos, son masas de vasos sanguíneos anormales. Hasta el 5% de los adultos de Estados Unidos pueden tener pequeños hemangiomas en el hígado. Las mujeres son más propensas que los hombres a desarrollarlos. Por lo general, estos tumores benignos no producen síntomas y no necesitan ser tratados. Cuando se producen síntomas, suelen estar causados por el tamaño del tumor y/o la proximidad a otros órganos. En estos casos, puede estar indicada la intervención quirúrgica.
Las Hiperplasias Nodulares Focales o FNH, son la segunda forma más común de tumores hepáticos benignos. Estos tumores no causan síntomas ni requieren tratamiento. Suelen aparecer en mujeres de entre 20 y 30 años. Al igual que otras formas de tumores hepáticos benignos, generalmente se descubren durante las pruebas de imagen de otras enfermedades. En casos muy raros, si son grandes o causan dolor, puede recomendarse su extirpación quirúrgica.

Quiste hepático

La biopsia se realiza mediante: aspiración con aguja fina, que requiere anestesia local y una aguja fina que extrae las células; o laparoscopia (cirugía de ojo de cerradura), que se realiza con anestesia general y permite al médico observar el hígado y los órganos circundantes, así como tomar muestras de tejido mediante un laparoscopio.
La cirugía para extirpar parte del hígado se denomina hepatectomía parcial. Tras la intervención, la parte restante del hígado suele repararse por sí misma si no está dañada, y vuelve a crecer hasta alcanzar su tamaño normal en unos meses. Si hay tumores en ambos lados del hígado, la cirugía puede realizarse en dos fases, para permitir que el hígado vuelva a crecer tras la primera operación.

Qué causa las lesiones hepáticas benignas

En sus primeras fases, el cáncer de hígado puede no mostrar ningún signo o síntoma aparente. Sin embargo, con el tiempo, a medida que el tumor en el hígado crece, el paciente puede verlo o sentirlo. O un médico puede verlo o sentirlo durante una revisión. En ese momento, el cáncer puede estar avanzado y ser más difícil de tratar.
Los síntomas del cáncer de hígado pueden ser diferentes para cada persona, y cualquiera de estos síntomas puede ser causado por otras condiciones. Además, si bien es cierto que los síntomas del cáncer de hígado son más comunes en las últimas fases, algunos pacientes los desarrollan antes.
Muchos de estos síntomas pueden estar causados por otros tipos de infecciones o enfermedades hepáticas benignas. En el caso del cáncer de hígado, los síntomas pueden seguir evolucionando y empeorar a medida que el tumor crece y la enfermedad avanza. Si el paciente nota los posibles síntomas, es importante que acuda al médico para obtener un diagnóstico preciso.
En raras ocasiones, pueden desarrollarse otros trastornos como consecuencia del cáncer de hígado, especialmente en las primeras fases de la enfermedad. Los síndromes paraneoplásicos provocan síntomas en otras partes del cuerpo. El conocimiento de estos síntomas puede ayudar a diagnosticar el cáncer de hígado. Algunos síndromes paraneoplásicos relacionados con el cáncer de hígado son