Porque es importante la biodiversidad

Porque es importante la biodiversidad

Por qué es importante la biodiversidad para los ecosistemas

La biodiversidad eres tú, y todos los demás seres vivos del planeta. Vemos la biodiversidad todos los días, pero es algo más que bichos, animales y árboles. Se trata de cómo todo está conectado. Si perdemos una parte de la biodiversidad, el resto se ve afectado.
Todas las especies -incluidos los humanos- están conectadas y dependen unas de otras para sobrevivir.  Si una parte de la biodiversidad desaparece, otras especies pueden verse perjudicadas. Es importante proteger la biodiversidad para no perder ninguna de estas piezas importantes.
La aspirina, la penicilina y otros miles de medicamentos proceden de la naturaleza. De hecho, más de la mitad de todos los medicamentos recetados se fabrican a partir de plantas, animales y microorganismos.  Con más de 30.000 especies, Ontario puede albergar medicamentos que salvan vidas aún no descubiertos.
Somos lo que comemos y la comida es una de las muchas cosas buenas que proporciona la biodiversidad. Las abejas polinizan los cultivos, la fertilización orgánica aumenta el rendimiento y las variedades autóctonas hacen que nuestras plantas sean más fuertes y sanas. Un agricultor de Ontario puede alimentar a 120 personas cada año, todo gracias a la biodiversidad.

Especies invasoras

La diversidad biológica, o biodiversidad, es el término científico que designa la variedad de la vida en la Tierra. Se refiere no sólo a las especies, sino también a los ecosistemas y a las diferencias de genes dentro de una misma especie. En todo el planeta, las especies conviven y dependen unas de otras. Todos los seres vivos, incluido el hombre, participan en estas complejas redes de relaciones interdependientes, que se denominan ecosistemas.
Los ecosistemas sanos limpian el agua, purifican el aire, mantienen el suelo, regulan el clima, reciclan los nutrientes y nos proporcionan alimentos. Proporcionan materias primas y recursos para medicinas y otros fines. Están en la base de toda la civilización y sostienen nuestras economías. Es así de sencillo: no podríamos vivir sin estos “servicios ecosistémicos”. Son lo que llamamos nuestro capital natural.
La biodiversidad es el indicador clave de la salud de un ecosistema. Una gran variedad de especies soportará mejor las amenazas que un número limitado de ellas en grandes poblaciones. Incluso si algunas especies se ven afectadas por la contaminación, el cambio climático o las actividades humanas, el ecosistema en su conjunto puede adaptarse y sobrevivir. Pero la extinción de una especie puede tener repercusiones imprevistas, que a veces se traducen en la destrucción de ecosistemas enteros.

Fragmentación del hábitat…

Los ecosistemas se componen de complejas relaciones entre los organismos y su entorno físico. Estas relaciones fluctúan constantemente y rara vez son predecibles. Este concepto relativamente sencillo ha eludido a los científicos occidentales hasta hace poco. Los ecosistemas han sido tratados como máquinas que satisfacen nuestras necesidades siempre que se optimicen algunas condiciones básicas. Por ejemplo, las especies consideradas indeseables se eliminan y se sustituyen por especies de valor comercial que se “cosechan” a un ritmo constante. Sin embargo, esto ignora las complejas relaciones en los ecosistemas y la importancia de la biodiversidad, y ha tenido algunas consecuencias catastróficas.
Las distintas especies cumplen funciones importantes dentro del ecosistema. Por ejemplo, pueden ser fotosintetizadoras, descomponedoras, herbívoras, carnívoras o polinizadoras (véase la figura siguiente). En los ecosistemas que tienen muchas especies que pueden cumplir una función determinada, el ecosistema es más resistente. En otras palabras, es capaz de responder a perturbaciones como enfermedades o incendios sin colapsar. Esta aparente redundancia es un seguro muy eficaz, ya que si una especie sucumbe a una enfermedad, su “función” en el ecosistema es asumida por otra especie. Los ecosistemas con una diversidad limitada, incluidos los monocultivos (zonas dominadas totalmente por una sola especie, como en la mayoría de los cultivos agrícolas), son mucho más propensos a las enfermedades que los sistemas naturales diversos.

Destrucción del hábitat

La Tierra está repleta de vida, desde enormes ballenas azules y secoyas hasta diminutas bacterias, arqueas y hongos. No sólo es el único planeta que alberga vida, sino que tiene tantas especies en tantos lugares que ni siquiera estamos seguros de cuántas hay.
Sin embargo, sabemos que la Tierra está perdiendo especies con una rapidez inusitada en estos momentos. Estamos asistiendo a un evento de extinción masiva, algo que ha ocurrido al menos cinco veces antes en la Tierra, aunque nunca en la historia de la humanidad – y nunca con ayuda humana.
La extinción forma parte de la evolución, pero no así. Las especies están desapareciendo más rápidamente de lo que ningún ser humano ha visto jamás; la tasa de extinción de los animales vertebrados es ahora 114 veces mayor que la tasa histórica de fondo. Los seres humanos están provocando esta situación de varias maneras, desde la caza furtiva hasta la contaminación, pero el factor número uno es la pérdida de hábitat.
Esto está suscitando una profunda preocupación por la biodiversidad de la Tierra, que, como ha señalado el biólogo E.O. Wilson, es como un escudo ecológico para nosotros y otras especies. Según un informe histórico de la ONU publicado en mayo de 2019, la tasa de extinción actual no tiene precedentes en la historia de la humanidad y está aumentando rápidamente, “con graves impactos en las personas de todo el mundo que ahora son probables.” Alrededor de un millón de especies animales y vegetales están ahora en peligro de extinción, advierte el informe, muchas de ellas en años o décadas.