Atentados yihadistas en españa

Atentados yihadistas en españa

Atentado terrorista mortal en las calles de barcelona

En la tarde del 17 de agosto de 2017, Younes Abouyaaqoub, de 22 años, arrolló con una furgoneta a los peatones en La Rambla de Barcelona, Cataluña, España, matando a 13 personas e hiriendo al menos a otras 130, una de las cuales murió 10 días después, el 27 de agosto. Abouyaaqoub huyó del atentado a pie y luego mató a otra persona para robar el coche de la víctima y así poder escapar[2][3][4].
Nueve horas después del atentado de Barcelona, cinco hombres que se cree que son miembros de la misma célula terrorista atropellaron a los peatones en la cercana Cambrils, matando a una mujer e hiriendo a otras seis. Los cinco atacantes fueron abatidos por la policía[5].
La noche anterior al atentado de Barcelona, se produjo una explosión en una casa de la localidad española de Alcanar, que destruyó el edificio y mató a dos miembros de la célula terrorista, entre ellos el imán de 40 años que se cree que es el cerebro[6]. La casa tenía más de 120 bombonas de gas en su interior, que la policía cree que la célula intentaba convertir en una gran bomba (o en tres bombas más pequeñas para colocarlas en tres furgonetas que habían alquilado), pero que detonaron accidentalmente[7].

Los atentados del 11-s en madrid: un balance después de 5 años

La tarde del 17 de agosto de 2017, Younes Abouyaaqoub, de 22 años, arrolló con una furgoneta a los peatones en La Rambla de Barcelona, Cataluña, España, matando a 13 personas e hiriendo al menos a otras 130, una de las cuales murió 10 días después, el 27 de agosto. Abouyaaqoub huyó del atentado a pie y luego mató a otra persona para robar el coche de la víctima y así poder escapar[2][3][4].
Nueve horas después del atentado de Barcelona, cinco hombres que se cree que son miembros de la misma célula terrorista atropellaron a los peatones en la cercana Cambrils, matando a una mujer e hiriendo a otras seis. Los cinco atacantes fueron abatidos por la policía[5].
La noche anterior al atentado de Barcelona, se produjo una explosión en una casa de la localidad española de Alcanar, que destruyó el edificio y mató a dos miembros de la célula terrorista, entre ellos el imán de 40 años que se cree que es el cerebro[6]. La casa tenía más de 120 bombonas de gas en su interior, que la policía cree que la célula intentaba convertir en una gran bomba (o en tres bombas más pequeñas para colocarlas en tres furgonetas que habían alquilado), pero que detonaron accidentalmente[7].

Nuevos datos revelados en los atentados terroristas de españa

España se vio notablemente afectada por una oleada más amplia de terrorismo anarquista que comenzó a finales del siglo XIX en Europa en relación con la noción de propaganda del hecho. Varios de los autores que actuaron en España, como Michele Angiolillo, Thioulouze, Tomás Ascheri o Girault, eran en realidad extranjeros. Algunos de los atentados terroristas de este periodo son la bomba del Liceo de 1893, la del Corpus Christi de 1896 o el magnicidio de Cánovas del Castillo en 1897[1] El asesinato frustrado en Madrid del rey Alfonso XIII en la calle Mayor durante su boda dejó 33 víctimas y muchos heridos[2] Barcelona se hizo tristemente célebre como terreno abonado para los atentados con bomba a principios del siglo XX. [3] Los atentados con bomba empezaron a desvanecerse dentro del anarquismo a finales de la primera década del siglo, dando lugar a nuevas formas de violencia política en un momento en el que el anarcosindicalismo se disciplinaba y adquiría más rasgos de movimiento de masas a lo largo de la década,[4] apareciendo la práctica del pistolerismo en el conflicto entre empresarios y sindicatos. Los magnicidios de principios del siglo XX vinculados al terrorismo anarcosindicalista, como el asesinato individual de dos presidentes del Gobierno (Canalejas en 1912 y Dato en 1921), así como del arzobispo de Zaragoza, Juan Soldevilla, en 1923, se produjeron en un momento de escalada de la violencia durante la decadencia del régimen de la Restauración[5].

Ataque terrorista en melilla, españa | el país edición española

España se vio notablemente afectada por una amplia ola de terrorismo anarquista que se inició a finales del siglo XIX en Europa en relación con la noción de propaganda del hecho. Varios de los autores que actuaron en España, como Michele Angiolillo, Thioulouze, Tomás Ascheri o Girault, eran en realidad extranjeros. Algunos de los atentados terroristas de este periodo son la bomba del Liceo de 1893, la del Corpus Christi de 1896 o el magnicidio de Cánovas del Castillo en 1897[1] El asesinato frustrado en Madrid del rey Alfonso XIII en la calle Mayor durante su boda dejó 33 víctimas y muchos heridos[2] Barcelona se hizo tristemente célebre como terreno abonado para los atentados con bomba a principios del siglo XX. [3] Los atentados con bomba empezaron a desvanecerse dentro del anarquismo a finales de la primera década del siglo, dando lugar a nuevas formas de violencia política en un momento en el que el anarcosindicalismo se disciplinaba y adquiría más rasgos de movimiento de masas a lo largo de la década,[4] apareciendo la práctica del pistolerismo en el conflicto entre empresarios y sindicatos. Los magnicidios de principios del siglo XX vinculados al terrorismo anarcosindicalista, como el asesinato individual de dos presidentes del Gobierno (Canalejas en 1912 y Dato en 1921), así como del arzobispo de Zaragoza, Juan Soldevilla, en 1923, se produjeron en un momento de escalada de la violencia durante la decadencia del régimen de la Restauración[5].